Cuando estoy algo agobiada, temerosa, sin ganas, ni fuerzas…me gusta leer este pensamiento de María Emilia. Lo cierto es que lo suelo cantar. Y sólo el hecho de repetirlo, saborearlo, rumiarlo…, me produce PAZ, me da SEGURIDAD. Me inyecta ese ánimo que no tengo. La certeza con que puedes afirmar que al mirarle sólo a Él no tienes nada que temer, me da tanta fortaleza interior, que desaparecen todas las incertidumbres e inseguridades. Forma parte de mí…, me ayuda a estar más cerca del Señor. Muchas de nuestras acciones no llegan a su fin porque nos invade el miedo, tener la certeza absoluta de que nada tienes que temer si le miras a El…es, simplemente, maravilloso. Una garantía de que no estás sola en ese camino que recorremos.

Alicia Mármol.

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