Mirar solo a Él y dejarnos mirar por Él.

Mirarte no solo en mis momentos de dificultad, sino siempre; buscarte como aquella brújula que me direcciona, mirarte y aprender el lenguaje de las miradas sin perder el asombro por ti.
Sentirme amada, amando a mis hermanos/as .
Descubrirte en la mirada los niños, ancianitos, miradas que piden cariño, amor, escucha, cuidado, acogida… y que me invitan a detenerme. Jesús ayúdame a quitar las vendas que cubren mis ojos y adormecen el corazón. #memiliabeatificacion

Margarita Guarimo – mss

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