175 AÑOS DEL NACIMIENTO DE NUESTRA FUNDADORA

La Santa Sede ha concedido a nuestra Congregación un Año Jubilar, con motivo del 175 aniversario del nacimiento de nuestra Fundadora, la Beata María Emilia Riquelme y Zayas, que comenzó el pasado 5 de agosto con la apertura de la Puerta Santa en Granada, y que se prolongará hasta el 5 de agosto de 2023.

El lema que acompañará este Año Jubilar,  palabras de nuestra Fundadora es: «El amor de Jesús quita el miedo». Una invitación para que todos sintamos el amor de Jesús, ese amor que quita todos los miedos.

¿Qué es un año jubilar y que representa para nuestra Congregación?

Es un tiempo en el que se nos conceden gracias espirituales singulares (indulgencias), a los fieles que cumplen determinadas condiciones.

Un tiempo para recordar: tiempo de gracia para hacer memoria, conservar nuestra memoria. Momento para el recuerdo de todo lo que ha hecho Dios en María Emilia Riquelme, en la Congregación y en todos los que hacemos parte de ella.

Es un tiempo para regresar: tiempo para volver a Dios, tiempo para pensar en los más vulnerables, los que son predilectos del Señor y de María Emilia.

Tiempo para recordar

Tiempo de gracia para hacer memoria, conservar nuestra memoria. Momento para el recuerdo de todo lo que ha hecho Dios en María Emilia Riquelme, en la Congregación y en todos los que hacemos parte de ella.

Tiempo para regresar

Tiempo para volver a Dios, para pensar en los más vulnerables, los que son predilectos del Señor y de María Emilia. Es una oportunidad para volver a Dios, para reconciliar en nosotros tantas cosas, relaciones, sueños frustrados, etc.

Tiempo de peregrinación y descanso

Este año jubilar nos dará la oportunidad de un peregrinaje interior y exterior, de darnos espacio de descanso en el Espíritu. Es momento de profundizar en largos tiempos de oración, de adoración, frente a Cristo eucaristía.

Tiempo para alegrarse

El jubileo siempre representó y representa un tiempo de gozo y alegría. Se inauguraba con un toque de trompeta, de “alerta” y sabemos que el Espíritu Santo
nos va a mantener en este estilo de “centinelas alegres”. Hombre y mujeres que anuncian a un Dios presente que nos amó primero.