El trabajo, es una bendición, un regalo de Dios, es una actividad compatible con los dones que recibimos del Señor, vayamos al deber con gozo y alegría para glorificar a Dios, más allá del cansancio, sirvamos al único y verdadero jefe, y lo que hagas, hazlo de corazón, porque el trabajo bien hecho es para gloria de Dios.

María Luisa Salcedo Flores.  Bolivia

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