En el horizonte de mi vida estás Tú, mi Dios: Eres mi meta y mi camino.

En las dificultades estás Tú, en las entrañas del dolor y en el fluir de mis lágrimas, dándome tu compañía, paz, consuelo, serenidad.

En las alegrías estás Tú. Tu gozo inocente me inunda, tu mirada inocente me ilumina, tu sonrisa me brota, tu Amor me enloquece.

Contigo, en Ti, por Ti, puedo Ser, puedo Amar.

¡Eres mi Vida, Eres mi Todo! ¡Sin Ti nada quiero!

Rydel Caro – mss

 

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