¡Asombro, Tú Jesús, esperándome!
Quién soy yo para que me ames así.
Gracias, Jesús. Aquí estoy, entra en mi casa, en mi vida, habita en ella.
¡Toma la llave! entra sin llamar.
Entra con la luz de la mañana o con el frío de la noche. 
Entra con cada hermano que encuentres en la calle, cabemos todos.
Toma la llave de mi amor y mi libertad. 
Y si algún día no estoy en casa, por favor, búscame, espérame. Quiero vivir contigo siempre.

Leonor Gutiérrez- mss

 

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