Sólo Dios basta… es la gran verdad a la que llegamos cuando te conocemos personalmente, cuando nos encontramos contigo de Corazón a corazón, Señor… y sin Dios, nada… HUMO, VACÍO, MUSIQUITA CELESTIAL que sólo dura un instante… ¿dónde radica el sentido de nuestra vida, de la misión que realizamos, de lo que somos, de nuestra consagración…? En Ti y sólo en Ti… Tú eres nuestra Vida… en Ti todo lo puedo, sin Ti nada quiero, Tú me satisfaces plenamente, Señor.

Yolanda Delgado, missami

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