Palabras de la nueva Beata María Emilia Riquelme y Zayas, que se han hecho realidad en ella y en los que damos gracias

 por su vida, por su santidad, por su inspiración, para ser hoy, discípulos misione

ros.

La gloria es tuya Señor. Es tu obra en ella la que contemplamos y la que la Iglesia ha rec

onocido, a través del Papa Francisco, añadiendo a María Emilia al número de los beatos. Gracias Señor por haberla inspirado un camino de santidad y haberle dado la fuerza par

a recorrerlo.

Gracias Señor, porque fuiste su pasión, su tesoro, su TODO.

Confiada e

n tu amor y en tu misericordia llegó al final de su vida embellecida con una fe viva y una entrega confiada, al estilo de María su 

gran Madre y guía.

La mano de María estuvo muy presente a lo largo de toda su vida y ha seguido estando presente en todo el acontecimiento de la

Beatificación. Ella, se ha encargado de prepararlo todo, moviendo el

corazón de muchas personas para regalarnos una experiencia de comunión, que seguimos viviendo en este presente.

Este acontecimiento se convierte en un gran impulso para acoger el llamado a la santidad que cada uno, desde su vocación

personal ha recibido. María Emilia, nos insiste: “No quiero ser santa sola”.

 

Elisa Mármol mss

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